Yo sé de una que diría que llegaste a mi vida "como una ola", y aunque no tiene razón, no puedo negarlo.
Porque vienes. Te vas. Salpicas. Diviertes. Incordias. Medas mil vueltas hasta que no sé ni donde estoy. Desapareces. Vuelves al rato y lo dejas todo hecho un asco.
Nadie te entiende. Nadie te sabe predecir.
Y aunque te pese, eres un poco marinero de agua dulce. Y aunque me fastidie a mí, el mar sin olas es más soso que un polo de agua.
No hay comentarios:
Publicar un comentario