jueves, 21 de mayo de 2020

Sobre dormir, insomnio y un corazón que no está roto pero que duele igual.

Me quiero acurrucar, hacerme bola y despertarme cuando todo esto haya pasado. Estoy agotada, con esa sensación que te queda en el cuerpo cuando has estado llorando y justo antes de quedarte dormido. Pero no estoy dormida. Normalmente, cuando lloro duermo como un bebé pero esta vez no ha sido el caso. He dado más vueltas en la cama que una peonza. Cuando alguien me decepciona, me duele la tripa y eso no ayuda.

Sé que tú tampoco has dormido esta noche. Le has echado la culpa al café, y me pregunto si será verdad o si a ti también te duele la tripa. Lo que pasa en las cabezas ajenas es un misterio para mí y la tuya no es excepcionalmente fácil de entender.

Te quiero preguntar mil cosas, pero bastante he dicho ya. Para una vez que soy sincera y no me sale mal, probablemente sea mejor dejarlo estar.

Qué sueño, joder.

Será verdad lo que dice la leyenda? Que si no puedes dormir pensando en una persona, es porque ella tampoco puede dormir pensando en ti? Si es así, ya te vale. Esto ha sido decisión tuya, lo mínimo es que me dejes dormir.

Dormir, qué lujo tan inalcanzable ahora mismo.

Creo que dormir contigo será una de las cosas que más eche de menos. Fíjate qué tontería, pero en esta ciudad tan llena de gente donde todo el mundo está tan lejos, eres el mejor consuelo para la peor soledad. Como un abrazo largo y fuerte cuando nadie más te entiende.

Voy a intentar dormir, aunque sea en esta oficina improvisada. Si cierro los ojos un rato, quizá me olvide de todo y me quede dormida. Intenta no pensar en mí. Necesito descansar.