Hola,
Hace ya muchísimo que no hablo contigo, pero si te cuento un secreto... Da igual, creo que nunca llegamos a hablar de verdad.
Hoy hace un año, fui feliz. No me dio tanto miedo gustar, y me sentí más especial de lo que me había sentido en mucho tiempo. De repente, había dejado de ser el patito feo, y un "qué guapa estás esta noche" podía cambiar el mundo.
Después vino eso de que lo bueno, si breve, dos veces bueno. Un par de cosas le diría yo al que creó ese refrán porque hoy, hace exactamente un año, empecé a sentir angustia. De repente, mi felicidad dependía de alguien que tenía la capacidad de desaparecer. Hay una cosa que es genial de todo esto, y es que el tiempo todo lo cura. La distancia y el tiempo son la mejor medicina, pero tú tienes un don. Da igual cuando o por qué conozca a alguien nuevo, tu sexto sentido, mi mal karma, el destino, o un dios muy cabrón, te hacen reaparecer.
Así me he pasado hasta hoy, que me decido a escribirte esta carta. Esta semana he intentado verte y hablar contigo. Creo que mi eterna cuenta pendiente es no entenderte, no saber qué pasó por tu cabeza, y ese es el eslabón perdido al que siempre quiero volver.
Como no lo he conseguido, me he buscado una estrella fugaz, así que ahora sí, te puedo contar mi secreto:
Hoy, he sido feliz.