viernes, 21 de agosto de 2015

Hola,

Hace ya muchísimo que no hablo contigo, pero si te cuento un secreto... Da igual, creo que nunca llegamos a hablar de verdad.

Hoy hace un año, fui feliz. No me dio tanto miedo gustar, y me sentí más especial de lo que me había sentido en mucho tiempo. De repente, había dejado de ser el patito feo, y un "qué guapa estás esta noche" podía cambiar el mundo.

Después vino eso de que lo bueno, si breve, dos veces bueno. Un par de cosas le diría yo al que creó ese refrán porque hoy, hace exactamente un año, empecé a sentir angustia. De repente, mi felicidad dependía de alguien que tenía la capacidad de desaparecer. Hay una cosa que es genial de todo esto, y es que el tiempo todo lo cura. La distancia y el tiempo son la mejor medicina, pero tú tienes un don. Da igual cuando o por qué conozca a alguien nuevo, tu sexto sentido, mi mal karma, el destino, o un dios muy cabrón, te hacen reaparecer.

Así me he pasado hasta hoy, que me decido a escribirte esta carta. Esta semana he intentado verte y hablar contigo. Creo que mi eterna cuenta pendiente es no entenderte, no saber qué pasó por tu cabeza, y ese es el eslabón perdido al que siempre quiero volver.

Como no lo he conseguido, me he buscado una estrella fugaz, así que ahora sí, te puedo contar mi secreto:

Hoy, he sido feliz.

jueves, 20 de agosto de 2015

Una persona normal.

Que soy imbécil es algo que ya sabíamos. Lo que yo no sabía (aunque puede que tú sí) es que lo era tanto. Porque nadie hace estupideces tan grandes como las hago yo. Y si no, que me expliquen qué es lo que hago.

Ahora ya me limito a pasear por mi vida sin tomar decisiones, porque ninguna sale bien. Como la semana pasada, que salí para ver si te encontraba. O ponerme guapa, solo por si te hablan de mí.

Pero las hay peores, como encerrarme en mi casa para no verte y parecer tonta. O pedirles a mis primos que me cuenten de ti.

Hoy ya solo espero, en mi terraza con un jersey gordo y una manta. Por si todavía pillo una estrella fugaz. Y mi deseo será parecer, por lo menos un poco, una persona normal.

domingo, 21 de junio de 2015

Silencio

La eterna promesa. La del "este viernes nos tomamos una copa". El arte de cegar y que siempre parezca verdad. El arte de mentirte y creértelo. El tiempo que se puede aguantar hasta estallar. Y el que hace falta para recoger lo que te queda.

El absurdo de que, quien no te dio nada, te marque más que el que sí. El espacio que ahora te hace falta para no llorar. La gilipollez que sabes que te cuentas cuando sales a ligar. Que nunca sea falso, pero que nunca sea verdad.

La esperanza de que las cosas cambiarán. La de que lo harás tú. La frialdad y la maldad que solo cubren miedo. Cantar para no sentir y los sentimientos que te gritan cuando no quieres escuchar.

Silencio. El del vacío que te espera cuando te pones a pensar.

lunes, 23 de febrero de 2015

Sal a buscarla.

Esperamos. Esperamos. Nos pasamos la vida esperando. Esperamos a después del café, al viernes, a que salga el sol, a que pesemos un kilo menos, a que podamos correr un kilómetro más.

Esperamos a encontrar el trabajo perfecto, la persona indicada, el cuerpo ideal y una vida que no existe para poder ser felices.

Vemos más verde el césped del vecino, y cuando lo tenemos decidimos que nos gustaba más nuestra factura del agua. Nos creemos cualquier cosa que nos cuenten con la esperanza de que existe una vida perfecta, que podemos conseguir que salga el sol y no haya ni un chaparrón.

Nos equivocamos pensando que la vida nos va a colocar en nuestro sitio, pero la expresión no es coger el toro por los cuernos por lo fácil que es.

Es que quizá, sólo quizá, la felicidad nunca llega. Igual hay que ir a buscarla. Puede que haya que obligarla a venir.Y sin duda alguna, es algo que se decide, no que pasa.