jueves, 20 de agosto de 2015

Una persona normal.

Que soy imbécil es algo que ya sabíamos. Lo que yo no sabía (aunque puede que tú sí) es que lo era tanto. Porque nadie hace estupideces tan grandes como las hago yo. Y si no, que me expliquen qué es lo que hago.

Ahora ya me limito a pasear por mi vida sin tomar decisiones, porque ninguna sale bien. Como la semana pasada, que salí para ver si te encontraba. O ponerme guapa, solo por si te hablan de mí.

Pero las hay peores, como encerrarme en mi casa para no verte y parecer tonta. O pedirles a mis primos que me cuenten de ti.

Hoy ya solo espero, en mi terraza con un jersey gordo y una manta. Por si todavía pillo una estrella fugaz. Y mi deseo será parecer, por lo menos un poco, una persona normal.

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