La eterna promesa. La del "este viernes nos tomamos una copa". El arte de cegar y que siempre parezca verdad. El arte de mentirte y creértelo. El tiempo que se puede aguantar hasta estallar. Y el que hace falta para recoger lo que te queda.
El absurdo de que, quien no te dio nada, te marque más que el que sí. El espacio que ahora te hace falta para no llorar. La gilipollez que sabes que te cuentas cuando sales a ligar. Que nunca sea falso, pero que nunca sea verdad.
La esperanza de que las cosas cambiarán. La de que lo harás tú. La frialdad y la maldad que solo cubren miedo. Cantar para no sentir y los sentimientos que te gritan cuando no quieres escuchar.
Silencio. El del vacío que te espera cuando te pones a pensar.