miércoles, 14 de diciembre de 2016

Miedo

Quizás no sea por ti. Quizás sea yo la que está estropeada. Después de 11 meses esto no debería seguir así: he dejado de poder escribir más que para lloriquear, he dejado de emocionarme. 

Sé que no vas a volver. Créeme que lo sé. Me lo he dicho, me lo he repetido y me lo vuelvo a decir. La estancada soy yo. 

Suelo trabajar bien bajo presión. Como no soy consciente de las consecuencias de mis actos, hago muchas tonterías pero pocas me paran antes de actuar. 

Esta vez ha sido distinto. 

Cada paso del camino ha estado marcado por el miedo. lo estuvo nada más empezar y tan pronto como llegó, se fue sin dar explicación. No me atreví a pedirlas cuando estabas. No me atreví cuando te fuiste. No me atrevo a seguir ahora.

Explicaciones. No solo las que no me dieron, sino las que no me atreví a pedir. Quizá cuando no exigimos es cuando menos nos dan. Al final, si no nos cuidamos nosotros, ¿Quién pretendemos que lo haga?

En esas en cambio sí que estoy. Cuidándome por primera vez. Ya no me vuelve a pasar. Aunque me grite a mí misma que me levante, que espabile, en estas no me vuelven a pillar. La confianza se pierde rápido, y ya no se vuelve a ganar.

miércoles, 8 de junio de 2016

Y que se te olvide que te vas

Para que se me olvide que te vas, dame un beso, abrázame. Vámonos a cenar por ahí, a algún restaurante que tenga la terraza en medio de un jardín.
Para que se me olvide que no estás, cuéntame tu día, tus historias. Cuéntame qué tal te va, a qué le tienes miedo y si sigues sin saber bailar.
Para que se me olvide que no vendrás, vámonos a dar un paseo y cógeme de la mano mientras disimulas señalando otra cosa. Llámame cuando estés lejos y sólo una vez, solo esta para que pueda soñar, no me recuerdes nada más, a ver si se te olvida que te vas.


viernes, 27 de mayo de 2016

Todavía no lo sabes

Lo intento una y otra vez, pero no es fácil. Recuerdo como contaba con pelos y señales todos los detalles de una noche, y recuerdo que a veces incluso conseguía hacerlo con gracia. Ahora ya solo miro una pantalla vacía que ha dejado de llenarse sola. Siento más, pero no sé explicar qué. Algo que no cabe en el pecho cuando es bueno, pero ahoga cuando es malo.

En cambio, hay detalles que se me graban en la retina. Un deportista diciéndome que no me iba a soltar si no le daba un número de teléfono. Un payaso que me persiguió para salir a desayunar. Un genio que me miraba bailar descalza en el polo como si hubiese descubierto la pólvora. Y el último. El que conducía con una mano porque la otra la necesitaba para sujetar la mía. El que me metía en su abrigo y me abrazaba fuerte para que el frío no tuviese por donde atacar.

Y más


“Porque todavía no lo sabes, Clara. Pero tú y yo nos vamos a casar”


lunes, 18 de abril de 2016

The other half

"There are dreamers and there are realists in this world. 

You'd think the dreamers would find the dreamers and the realists would find the realists, but more often than not, the opposite is true.

You see, the dreamers need the realists to keep them from soaring too close to the sun. And the realists, well, without the dreamers, they might not ever get off the ground"

viernes, 15 de abril de 2016

Laberinto

A veces me acuerdo de mi única noche de sensatez, aquella en la que decidí que no volvería a verte.

Esa noche me llamaste para que me quedase en un local. Cuando no lo hice, me dijiste que me seguirías hasta hablar conmigo. No te hice caso, y te plantaste en la puerta de mi casa con la amenaza de no irte hasta que hablase contigo. Cuando finalmente bajamos mi enfado y yo, con la certeza de que te habías vuelto loco, y que eso no se podía repetir, me agarraste fuerte, y me dijiste que tenías que verme porque no podías parar de pensar en mí, que sólo sabías que necesitabas verme. 

Todavía creo que vas a venir a salvarme. Que cuando quedo con algún amigo que tenemos en común, te van a chivar dónde estamos para que vengas a rescatarme. Porque si todavía no has llegado es porque te has perdido, no has podido, no me encuentras por ningún lado, o estás luchando contra el dragón. 

Entonces me acuerdo de esa noche, cuando quisiste verme y no paraste hasta salirte con la tuya, cuando moviste cielo y tierra para saber dónde estaba y venir a buscarme. En ese momento la razón gana la partida, y decido retirarme e irme a casa a dormir. Igual esperar despierta ya no tiene sentido, esta vez sabes llegar y no lo haces, y quizá haya un buen motivo. 

Por si acaso, por si algún día me buscas, por si me lees y me quieres encontrar, te cuento un secreto: desde que te conozco, duermo dejando el móvil con sonido. 

martes, 8 de marzo de 2016

Querido Jaime,

Sigo sin juntar el valor para escribirte y como ves, solo por aquí me atrevo a hacerlo sin rodeos.

Te sigo echando de menos, y tengo una angustia en el pecho que me dice que podría haber evitado que te fueses. Que había algo que te podía haber dicho para que te quedases, pero sabiendo lo que había, decidí callarme.

Mi propio miedo a perderte ha sido lo que te ha dado ese último empujón. El miedo a oír esas verdades que me habías dicho. Que yo no soy suficiente, que solo fue un juego, o que fui un consuelo para olvidar a otra. Algo que estaba en mi cabeza me impidió hablar contigo. Y ahora, noche tras noche, no me quito la sensación de que si me hubieses visto una última vez te habrías dado cuenta de que era un error: que así sólo nos íbamos a hacer daño los dos.

Reconozco que te he llamado cobarde por no decirme las cosas a la cara, pero mírame a mí, escribiéndote por aquí con la esperanza de que llegue a ti mágicamente y te enteres de todo lo que no te he sabido decir.

Sé que soy ridícula y que todo esto solo son escenarios que ocurren en mi cabeza. Desgraciadamente, eso es lo que queda cuando no reúnes el valor para luchar por lo que de verdad quieres.

Un abrazo muy gordo, de los que hacían pensar que nunca nos podría pasar nada malo, que los que se equivocaban eran los demás.

C.

viernes, 4 de marzo de 2016

Malita

Ana me conoce muy bien, y por eso sabe que no sé guardar un secreto. Por eso sabe que escribo aquí, y por eso me lee a menudo.

También sabe que sólo me atrae la gente que me va a hacer daño. Es algo que hemos hablado ya varias veces. Llámalo radar, llámalo miedo al compromiso, amor por los capullos o trauma de la infancia.

En cambio, no sabe que tengo poderes curativos. Atraigo a gente a la que le han hecho daño, y gente que lo ha pasado mal. Hablar, salir, divertirse... muchas veces una sonrisa permanente cura el peor mal interior.

Lo que sí sabe, en cambio, o lo que por lo menos sospecha, es que por cada curación, por cada persona que vuelve a casa con mi sonrisa, esa noche, la que vuelve a casa estando malita soy yo.
Mi problema, lo que yo no sé, ni sé dónde aprender, es a curarme yo.

domingo, 28 de febrero de 2016

Lo que no me atrevo a decirte



He decidido hacer por aquí lo que no tengo valor de hacer en persona.

He llorado, he sentido rabia. He tenido frío, cansancio y miedo. Hoy solo siento un vacío y te echo de menos.

No necesito explicaciones si no quieres dármelas. No quiero cenas caras ni que pagues cuando salimos juntos. Me da igual lo que les quieras contar a los demás porque me da igual lo que piensen.

Pero necesito tus abrazos. Que me cojas fuerte y sienta que el momento no se va a escapar jamás. Ver tu cara de felicidad cuando me miras. Un beso. Que busques mi mano mientras conduces y no la sueltes hasta que lleguemos. Que te acuerdes de mí cuando lo pases bien. Que me busques cuando no. Tus besos protectores en la cabeza. Cuando te emocionas porque me quieres enseñar algo.

Hoy por aquí me da igual ser pesada, parecer triste. Hoy por aquí me da igual arrastrarme. Hoy por aquí, te pido que vuelvas.

lunes, 11 de enero de 2016

Me caigo con todo el equipo. Lo sabes tú y lo sé yo. Vendrán los lloros, y los "te lo dije". Habrá arrepentimientos porque era evidente que iba a pasar, y yo tendré que morderme la lengua, aunque sé que tú no lo harás.

No dejo de darle vueltas, porque se enfrentan tu voz diciendo "tú sabrás" y una vocecita en mi nuca que pregunta "y si merece la pena?". Y yo, que ya no sé cómo actuar.

Porque ya no sé qué es peor: si la espinita del pudo ser o la del fue. Y acabará mal, porque lo hará. Pero yo no sé qué más pensar.

martes, 5 de enero de 2016

Come and earn my love


What's the matter with my head?
What's the matrer with my mind and all my sighing? 
You're the matter with my head, because if I come and find you, being yours, being fine and looking so divine...
The matter is that it does feel right.
It's my business if you want some. Get it together baby.
THEN come and get your love.

lunes, 4 de enero de 2016

Empezamos con buen pie.

Empieza con una broma.

Un saludo amable.

Un gesto simpático.

Un momento de vergüenza y risas.

Buena conversación.

Una muestra de cariño.

Un buen paseo.

Esos abrazos.

Un beso.

Mil anécdotas.

Un chocolate con churros.

Advertencias.

Una llamada.

La visita de madrugada

“Abrázame”

Ilusiones.

“Ve con cuidado”

Sueños, por fin, después de tanto tiempo.

Sonrisas, de las que ocupan toda la cara.



Una canción. La última advertencia. La suya. Lo tomas o lo dejas.