miércoles, 14 de diciembre de 2016

Miedo

Quizás no sea por ti. Quizás sea yo la que está estropeada. Después de 11 meses esto no debería seguir así: he dejado de poder escribir más que para lloriquear, he dejado de emocionarme. 

Sé que no vas a volver. Créeme que lo sé. Me lo he dicho, me lo he repetido y me lo vuelvo a decir. La estancada soy yo. 

Suelo trabajar bien bajo presión. Como no soy consciente de las consecuencias de mis actos, hago muchas tonterías pero pocas me paran antes de actuar. 

Esta vez ha sido distinto. 

Cada paso del camino ha estado marcado por el miedo. lo estuvo nada más empezar y tan pronto como llegó, se fue sin dar explicación. No me atreví a pedirlas cuando estabas. No me atreví cuando te fuiste. No me atrevo a seguir ahora.

Explicaciones. No solo las que no me dieron, sino las que no me atreví a pedir. Quizá cuando no exigimos es cuando menos nos dan. Al final, si no nos cuidamos nosotros, ¿Quién pretendemos que lo haga?

En esas en cambio sí que estoy. Cuidándome por primera vez. Ya no me vuelve a pasar. Aunque me grite a mí misma que me levante, que espabile, en estas no me vuelven a pillar. La confianza se pierde rápido, y ya no se vuelve a ganar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario