Esperamos. Esperamos. Nos pasamos la vida esperando. Esperamos a después del café, al viernes, a que salga el sol, a que pesemos un kilo menos, a que podamos correr un kilómetro más.
Esperamos a encontrar el trabajo perfecto, la persona indicada, el cuerpo ideal y una vida que no existe para poder ser felices.
Vemos más verde el césped del vecino, y cuando lo tenemos decidimos que nos gustaba más nuestra factura del agua. Nos creemos cualquier cosa que nos cuenten con la esperanza de que existe una vida perfecta, que podemos conseguir que salga el sol y no haya ni un chaparrón.
Nos equivocamos pensando que la vida nos va a colocar en nuestro sitio, pero la expresión no es coger el toro por los cuernos por lo fácil que es.
Es que quizá, sólo quizá, la felicidad nunca llega. Igual hay que ir a buscarla. Puede que haya que obligarla a venir.Y sin duda alguna, es algo que se decide, no que pasa.
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