Me encantaría pensar que no existe el destino. Que ningún ser superior, cosmos o energía puede dirigir mi vida hacia donde le venga en gana. Que si lucho, tengo alguna posibilidad de ganar. Que tengo algún tipo de elección en lo que hago, y con quién lo hago.
Decían que a la tercera iba la vencida, pero quizá no sea verdad. Quizá nuestros esfuerzos por que algo se haga realidad sólo sirven para frustrarnos. Da igual que tú y yo queramos lo mismo, que nos gustemos o que el mundo deje de girar a nuestro alrededor. La última palabra no la vamos a tener ni tú ni yo, así que desde aquí solo te puedo desear: Buenas noches y buena suerte.
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